Cómo cultivar la paciencia a través del Yoga

TIEMPO. Qué poco ejercitamos la paciencia en este mundo agitado en el que vivimos. Hoy todo tiene que ser inmediato.

A nivel personal y en este momento, me toca esperar unos resultados. Esta situación me ha hecho reflexionar sobre el significado profundo de la paciencia y cómo cultivarla a través del Yoga que os comparto.

 

¿Cómo cultivar la paciencia a través del Yoga?

 

En una sociedad de la prisa donde prima la inmediatez y donde las nuevas tecnologías, las redes sociales y el acceso prácticamente inmediato a la información y a lo que necesitamos, están a un clic, ser paciente resulta difícil. Para saber más sobre los beneficios de hacer un “detox” digital, lee este post.

Incluso en Yoga, necesitamos obtener a veces los logros de nuestra práctica de forma inmediata. Así lo exige el tiempo en el que vivimos.

 

La paciencia es la capacidad de esperar y tolerar la incertidumbre. Es la aceptación calmada de que las cosas pueden ocurrir en un orden o a un ritmo diferente a los que tenías en mente.

En estos tiempos, no se nos enseña que, a veces, las cosas no acontecen tal y como nosotros queremos. Y cuando esto ocurre, surgen la frustración y la desesperación. La aceptación puede ser de gran ayuda. Solo así podemos responder a lo que está pasando en lugar de responder a nuestras ideas o conceptos sobre lo que “debería estar pasando”.

 

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I) Cultivar la paciencia con el Yoga

El Yoga nos enseña a volvernos pacientes.

Una postura nueva puede llevar meses o años de práctica. Por eso, me parece bonito el método Ashtanga. En cada práctica se siguen encontrando sutilezas en la misma asana. Las asanas son un medio y no un fin: trabajamos el desapego (Aparigraha), la no violencia (Ahimsa), cultivamos Satya (actuar con la verdad).

Esa postura que tanto queremos hacer no está disponible todavía. Tal vez nuestro cuerpo y nuestra mente no están preparados para ella. Esto no significa algo malo, sólo tenemos que aprender a disfrutar del proceso que nos lleva hacia ella.

Las asanas son un medio y no un fin.

 

II) No hay un Yoga exprés

El Yoga no es una práctica milagrosa con efectos instantáneos, tampoco es una práctica para alcanzar una meta sino un proceso interminable de autodescubrimiento y auto transformación. No existe ningún atajo en el camino espiritual que es el Yoga.

El Yoga va más allá del tiempo y del espacio. El camino del Yoga es infinito.

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III) Perseverancia

La paciencia se traduce en constancia, si todos los días ponemos un grano de arena, un día el castillo estará listo. Pero si ponemos granos de arena en muchos lugares distintos, nunca llegaremos muy alto. Las posturas nos enseñan a enfocarnos en algo y a profundizar en ello. Si llevamos estos aprendizajes fuera del mat, veremos que con perseverancia llegaremos muy lejos.

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De pequeña, no era muy paciente, pero la constancia y la perseverancia siempre han formado parte de mí. El camino del Yoga me ha ayudado a desarrollar la paciencia y a apreciar el momento presente.

Diría que para cultivar la paciencia, es necesario bajar el ritmo, centrarnos en el presente y vivirlo conscientemente. Cuando trabajas la paciencia, lo que haces es alejarte del sufrimiento y estar en paz con el proceso de la vida.

El camino del Yoga me ha ayudado a desarrollar la paciencia y a apreciar el momento presente.

 

Asimismo, junto a la paciencia se desarrollan otras virtudes como la tolerancia, el respeto, la calma, la serenidad, la aceptación que permite al individuo poder superar los obstáculos que se presentan día a día.

 

Y tú, ¿cultivas la pausa vital, la constancia, la perseverancia, la tranquilidad y la paciencia en tu vida?

 

Gracias por leerme.

@noe.natuva